Internet de las cosas es un ecosistema poderoso. Los dispositivos o “las cosas” (en la lista se incluyen desde podómetros hasta sismógrafos) están produciendo una cantidad de datos sin precedentes relacionados con el mundo que nos rodea. En manos de personas comunes, esta información puede hacer que cada aspecto de la vida se base más en los datos.

En realidad, las “cosas” no son un nuevo concepto. Al fin y al cabo, hemos utilizado sensores para recolectar datos científicos durante siglos. La diferencia ahora yace en la capacidad de interconexión de todos estos dispositivos y en el hecho de que generan conjuntos de datos cada vez más granulares... Todo ello mientras aumentan las posibilidades de acceder a los datos para cualquier persona.

Pero una vez que se dispone de todos estos datos, ¿qué debe hacerse con ellos?

Para hacer que esos datos funcionen, es necesario interpretarlos. Vea esta visualización del bloguero KK Molugu. Recibió una mención de honor en el Divvy Data Challenge, un concurso de visualizaciones organizado por Divvy Bikes (Chicago), en el que se dieron a conocer 759 mil filas de datos basados en ubicaciones el pasado febrero.

Visualización de KK Molugu para Divvy Data Challenge

En la visualización queda claro que en los paseos de fin de semana predominan los miembros no pertenecientes a Divvy. Tal vez en la base de usuarios principales de Divvy se registran alquileres de bicicletas para tareas más cortas y cotidianas, mientras que los ciclistas habituales solo toman prestada una bicicleta por un día o dos.

Las tendencias como esta son difíciles de detectar de manera categórica en un conjunto de datos grande. Considere los dispositivos vestibles. Estas “cosas” brindan a las personas acceso a información muy minuciosa acerca de sus cuerpos. Pero esos datos no resultan muy útiles a menos que se conviertan en una historia. En esta visualización de Martijn Verstrepen se muestra la manera en que eso se hace. Martijn registró su ubicación, su ritmo cardíaco e incluso un clip de video en cada momento durante un paseo en bicicleta, y luego vinculó todo en una historia visual cohesionada.

Cuando es posible acceder a cantidades cuantiosas de datos y comprenderlos, las implicaciones para la vida civil y la salud personal son enormes. Pero ¿de qué manera se aplica esto al negocio? Veámoslo.

Internet de las cosas está cambiando las reglas del acceso a los datos. Y cuando las personas reales pueden visualizar estos datos e interactuar con ellos (incluso combinarlos con los demás recursos de datos de sus organizaciones), es posible obtener información completamente nueva. Desde un motor a reacción instalado en un avión de pasajeros hasta un marcapasos integrado a un corazón, la capacidad de interconexión creciente de los dispositivos que nos rodean implica que podemos ver nuestro mundo de maneras completamente nuevas. En definitiva, esto potencia una innovación no solo basada en los datos sino también centrada profundamente en el aspecto humano.

Créditos de la fotografía en miniatura: Martijn Verstrepen, Verstrepen Analytics, a través de Talk Data to Me (Hábleme de datos).

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